Pum-pum,
pum-pum. Gato corría a través de las empinadas callejuelas de la Ciudad de los
Desechos. Saltaba ágilmente los escombros quemados, las vigas destrozadas,
esquivaba las pilas de muebles destrozados largo tiempo atrás. Iba rápido, pero
no podía deshacerse de su perseguidor. Solo porque llevaba a Sombra en brazos.
Pum-pum, pum.
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