domingo, 13 de enero de 2013

Otoño


¿El otoño? Qué sabrá el otoño. El otoño es un viejo profesor sin retirar, un fósil viviente que se empeña en asegurar que nadie pasa su curso a la primera. ¡Lluvia, inundaciones! Pero también quiere hacerse el magnánimo con Halloween y chocolate y hojas de todos los colores que dan muy buenos planos a las películas americanas.
El otoño no sabe nada. Ni siquiera sabe que llega el invierno, que no es un pobre profesor cascarrabias, un anciano débil. El invierno es un joven gélido, es la salvaje niñez que no conoce límites, no conoce el respeto, que pisa, rompe y hiela con la despreocupación de un recién nacido. Mi invierno. Mis mantas, mi chocolate, mis falanges blancas y retorcidas como carámbanos que reviven al calor del agua hirviendo. El frio. Mi frio. Mi frio húmedo de lluvia temblorosa. Todo tan verde que duele mirarlo a través de la cortina acuática. 

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